La Fórmula 1, la competición de automovilismo más prestigiosa del mundo, es tan entretenida como peligrosa. Con autos que compiten a más de 300 kilómetros por hora en proximidad, los pilotos ponen sus vidas en riesgo. Y es que, como indica este reportaje sobre Fórmula 1, la competición ha sido escenario de accidentes fatales a lo largo de su historia.
Sin embargo, tras las muertes de Henry Surtees en una carrera de Fórmula 2 en 2009, de Jules Bianchi en el Gran Premio de Japón de F1 de 2014 y de Justin Wilson en una carrera de IndyCar en 2015, la Fórmula 1 empezó a replantearse seriamente la seguridad de sus pilotos.Bianchi, en particular, falleció tras sufrir graves lesiones en la cabeza en Suzuka, donde su coche se estrelló contra un vehículo de asistencia durante la carrera, que se vio afectada por la lluvia.
Poco después, en 2016, el dispositivo de seguridad Halo se probó por primera vez, convirtiéndose así en un ejemplo de cómo la ingeniería automotriz evoluciona y aprende de los accidentes en competición.
¿Qué es el Halo y cómo se fabrica?
El Halo es una estructura de seguridad en forma de espoleta que rodea la cabina de los monoplazas de Fórmula 1.
Introducido obligatoriamente por la FIA en 2018 para todas las categorías de monoplazas, su función principal es actuar como un escudo que protege la cabeza del piloto en caso de accidentes en la Fórmula 1, desviando o absorbiendo impactos de escombros voladores y protegiéndolo en colisiones graves.
La estructura está fabricada en titanio de alta resistencia, diseñada para soportar cargas masivas equivalentes al peso de un autobús de dos pisos de Londres. Se ancla al chasis en tres puntos: dos en la parte trasera y uno frontal, configuración que ofrece la mínima obstrucción visual posible para el piloto mientras corre.
A pesar de las dudas iniciales, el Halo demostró su valía en varias ocasiones, como lo declaró Guanyu Zhou en Silverstone 2022: "el halo me ha salvado, y eso demuestra que cada paso que damos para mejorar nuestros coches tiene resultados reales y valiosos".
El proceso de manufacturación del Halo
La fabricación de un Halo es un proceso complejo que requiere una precisión quirúrgica, ya que no se utilizan tamaños de tubo estándar. Dicho proceso consiste en los siguientes pasos:
- Mecanizado de tubos: El proceso comienza con el "perforado de cañón" (gun drilling) de la barra de titanio para crear el tubo, seguido del torneado del diámetro exterior.
- Doblado en frío: El titanio se oxida al calentarse, por lo que se utiliza el doblado en frío. Para mantener el rendimiento del material, el doblado debe ser lento y constante.
- Mecanizado de componentes: La pieza central (transición en V) y los soportes traseros se mecanizan a partir de bloques sólidos de titanio mediante fresadoras de 3 y 5 ejes. Solo la transición en V requiere al menos 40 horas de mecanizado.
- Soldadura especializada: Para evitar la oxidación, la soldadura se realiza dentro de una cubierta protectora a medida (shroud) con una mezcla de gases única que garantiza la integridad de la unión.
- Acabado final: Una vez ensamblado, el Halo se mecaniza nuevamente para asegurar una tolerancia de apenas 100 micras en los orificios de los pernos, lo que garantiza un ajuste perfecto con el chasis del monoplaza.
De Alonso a Hamilton: Los pilotos que han sido salvados por el Halo
Desde su implementación obligatoria, el Halo ha salvado vidas en situaciones que anteriormente hubiesen resultado fatales.
Uno de los primeros testimonios de su eficacia en la historia reciente de la Fórmula 1 ocurrió en el GP de Bélgica 2018, cuando el coche de Fernando Alonso voló sobre el cockpit de Charles Leclerc. El Halo soportó una carga de 56kN, protegiendo la cabeza del monegasco.
En 2020, nuevamente en Spa, el dispositivo desvió el monoplaza de Antonio Giovinazzi, evitando que golpeara directamente a George Russell tras un vuelco.
Sin duda, el caso más dramático fue el de Romain Grosjean en Baréin 2020. Su monoplaza impactó contra las protecciones a alta velocidad, partiéndose en dos e incendiándose. El Halo abrió las barreras de metal, creando un espacio vital que permitió al piloto escapar con heridas menores.
Otros incidentes notables incluyen el GP de Italia 2021, donde el neumático de Max Verstappen aterrizó sobre el casco de Lewis Hamilton.
Todo esto pone en evidencia que dispositivos como el Halo han mejorado de manera significativa la seguridad en la Fórmula 1.