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GP de Malasia: Recordando a Jarno Trulli
PODIO EN 2005

GP de Malasia: Recordando a Jarno Trulli

GP de Malasia: Recordando a Jarno Trulli

Roberto Rodríguez   26 de Marzo 2014 09:34

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GP de Malasia: Recordando a Jarno Trulli

Esta tenía que ser su temporada, y él lo sabía. Sabía que ya no iban a servir las excusas, ni las exhibiciones los sábados con desmoronamiento el domingo, ni la irregularidad. Jarno Trulli acababa de llegar a un equipo al alza, rico y potente, que tenía en el cambio de reglamento la rendija perfecta para colarse entre los grandes de la categoría y comenzar a pelear por los campeonatos. Jarno Trulli estaba en Toyota, y después de un primer Gran Premio complicado por la lluvia en Malasia, en 2005, la cosa pintaba mejor. Salía segundo, solo detrás de Alonso, y esta vez no podía sufrir uno de sus desvanecimientos en carrera si quería luchar por la victoria.

La carrera de Trulli hasta este punto no fue fácil. Como otros muchos, debutó con la precaria pero carismática escudería Minardi. Fue en 1997 e incluso logró un par de novenos puestos que hoy día le hubiesen otorgado algún punto. Estas buenas actuaciones no pasaron por alto a una auténtica leyenda de la Fórmula 1, Alain Prost, que a mitad de la temporada rescató a Trulli de Minardi para subirlo a uno de sus coches en sustitución del lesionado Olivier Panis. Allí llegó su primer gran día de gloria, en Hockenheim, con un sol de justicia bajo el que Trulli remontó posiciones desde la undécima plaza para quedarse a tres segundos del podio que ostentó Hakkinen.

Una cuarta posición reivindicativa que, junto al brillante Gran Premio de Austria en el que peleó con Villeneuve por la victoria y al final una avería le dejó sin podio, afianzó a Jarno Trulli en el gran circo de la Fórmula 1. Cuando Panis volvió de su lesión Prost no tuvo dudas en sacar del equipo a Nakano para permitir a Panis y Trulli formar pareja de cara a la temporada 1998. Sin embargo esa temporada, y la siguiente, sería un batiburrillo de accidentes, averías y un coche mediocre. Después de 29 carreras Trulli solo sumaba dos puntos, merced de dos sextos puestos, de modo que el italiano se buscó un nuevo hogar, encontrándolo en Jordan, equipo para el que pilotaría en el año 2000. Pero antes, Jarno tenía que dejar en el equipo Prost una última muestra de calidad.

Primer podio: Nürburgring 1999

Era la antepenúltima carrera del campeonato y se disputaba en Nurburgring. Eddie Irvine y Mika Häkkinen se estaban jugando el mundial, pero unas nubes en el cielo amenazaban su bipartita lucha por la victoria. Efectivamente, el domingo la lluvia hizo su acto de aparición, y la carrera se convirtió en un frenesí de accidentes y averías. Poco a poco, la lista de supervivientes fue menguando hasta quedar solo siete, y uno de ellos Jarno Trulli, que se coló en el podio en segunda posición, justo entre los dos coches de StewartGP. Era el primer podio de su vida, Trulli ya estaba preparado para subir el nivel y competir por las victorias. Sin embargo en Jordan las cosas no fueron tan bien, ni un podio en dos años. Mónaco 2000 pudo cambiar el signo de su tránsito por el equipo amarillo, pero una avería frustró el segundo puesto que tenía bastante encarrilado. Con más pena que gloria, Trulli abandonó Jordan para embarcarse en 2002 en el nuevo proyecto de su compatriota Flavio Briatore, en el equipo Renault.

GP de Malasia: Recordando a Jarno Trulli

Iba a ser el equipo de su vida. No en el que más tiempo estuvo, pero si en el que Jarno Trulli se labraría un hueco en la psique del aficionado. 2002 fue duro. El coche adoleció muchos problemas mecánicos y su reluciente compañero de equipo, Jenson Button, le superó en la clasificación del mundial. Por detrás llegaba un valor muy al alza, Fernando Alonso, y alguien iba a tener que salir del equipo. Pero sorprendentemente fue Button quien hizo las maletas hacia BAR, quedándose Trulli en Renault como compañero del asturiano. 2003 iba a ser el despertar del equipo francés. Aún lejos de los mejores coches, el Renault era capaz de colarse ocasionalmente en las posiciones delante, e incluso Alonso ganó en Hungría, sin embargo Trulli únicamente pudo hacer un podio, en Hockenheim siendo tercero. Al menos ya tenía un podio que unir a aquel ya lejano de Europa 1999, pero no era suficiente. Con dos segundos puestos en parrilla, Malasia y Gran Bretaña, desperdiciados se afianzó la fama de piloto irregular de Trulli. La temporada del italiano había decepcionado, y en 2004 le esperaba una montaña rusa de emociones rara vez visto en la Fórmula 1. Jarno se iba a encontrar el cielo y el infierno en tan solo doce meses.

Era Mónaco. El rincón del mundo donde cualquier piloto anhela triunfar. El lugar en el que ganar te convierte en príncipe y leyenda. Trulli venía de hacer su tercer podio en Barcelona, y su Renault se adaptaba muy bien al enrevesado circuito monegasco. En plena temporada de abrumador dominio de Schumacher, Trulli encontró en el Principado una rendija para colarse en la pole. La victoria iba a disputarla con su compañero de equipo, Fernando Alonso, que se situó segundo en la primera curva, pero que se despeñaría en el túnel tratando de doblar a Ralf Schumacher.

El otro rival era su antiguo compañero Jenson Button, que estaba haciendo su gran temporada con el BAR y que, en las últimas vueltas, estaba ahí, pegado al alerón trasero del Renault R24, buscando su primera victoria y a la vez amenazando la de Trulli. Seguro que en la cabeza del italiano se apareció Ayrton Senna cerrando la puerta al Williams de Nigel Mansell en 1992. Y, como el brasileño, Jarno aguantó y ganó. Cinco décimas, apenas medio segundo de nada pero que separaban el mayor de los éxitos del más absoluto de los fracasos. Trulli ya era un ganador en Fórmula 1, y ahora quería más, mucho más. Pero en ese 2004 no lo iba a encontrar. Encadenando tropezones en un gigante desequilibrio que estaba predestinado al descalabro Jarno fue acumulando errores que acabarían con Jacques Villeneuve sentado en el asiento de su R24. Especialmente sangrantes para el equipo fueron dos momentos.

GP de Malasia: Recordando a Jarno Trulli

Uno el Gran Premio de Francia, donde con el tercer puesto asegurado en la carrera de casa Trulli se dejó robar la cartera por Barrichello en un punto imposible de la última vuelta. El éxito de tener dos Renault en el podio en el Gran Premio de casa, Alonso iba segundo, se esfumaba. Pero la condena definitiva llegó en Spa, una carrera que se puede tomar como ejemplo a lo grande de lo que fue la carrera de Jarno Trulli en Fórmula 1. El italiano, siempre rápido a una vuelta, hizo la pole y aguantó el liderato durante el primer tercio de carrera, pero luego se le acercó una vez más la irregularidad, o "el tío del mazo", como dicen los ciclistas. Y al final, tras múltiples accidentes, averías y demás, Trulli llegó a la meta el último de los nueve coches que consiguieron completar el Gran Premio. Estaba sentenciado. Pese a que aún se mantenía delante de Alonso en el mundial, Trulli tuvo que hacer las maletas con destino a Toyota, con los que terminaría la temporada, y Villeneuve se subió al R24.

Segundo puesto en Malasia 2005

Y aquí nos habíamos quedado. Trulli salía segundo en Malasia en esa temporada 2005. Después de tres años duros, Toyota había hecho su apuesta definitiva por la Fórmula 1. Y ese día todo fue bien. Jarno fue segundo sin problemas, aunque lejos de Alonso sí, pero con las esperanzas muy altas de haber encontrado por fin un equipo que le permitiese luchar por el campeonato. En esa carrera Trulli incluso llegó a ir líder aprovechando las paradas de Alonso. Otro segundo puesto en Bahrein y un tercero en Barcelona colocaron a Jarno segundo en el mundial después de la quinta carrera. Pero una vez más, las esperanzas fueron infundadas y, una vez más, Trulli comenzó su tropezón infinito. Ni un podio más en todo el año y, en la clasificación final, su compañero Ralf Schumacher por delante. Era la eterna pesadilla. Los tres años siguientes en Toyota se saldaron con un único e insulso podio en Francia 2008 y algunas buenas posiciones de salida desperdiciadas. Llegaba 2009, y con él un nuevo cambio de normas, como el de 2005, y nuevas esperanzas e ilusiones.

Era bola de partido para Toyota. Si en 2009 no eran capaces de aprovechar el nuevo cambio reglamentario se retirarían de la Fórmula 1. Y nuevamente la temporada no comenzó mal para Trulli, tercero en Australia tras los veloces BrawnGP, cuarto en Malasia y con la pole en Bahrein. Ese día el futuro de Toyota en la Fórmula 1 quedaría escrito. Trulli partía primero, y su compañero Timo Glock segundo. Todos los factores estaban encaminados a la primera victoria de la marca nipona en Fórmula 1, pero una vez más todo se trastabilló. Glock pasó a Trulli en la salida y así aguantaron hasta las primeras paradas. Allí todo se vino abajo. Incapaces de gestionar la carrera ni de lidiar con los neumáticos, los Toyota cedieron ante Button, y poco después también ante el incipiente Vettel. Trulli salvó al menos la honra del equipo con una tercera posición, pero la carrera había sido un fracaso, una pifia estrepitosa de la que ya no se recuperarían. Solo un podio más en todo el año, y ya a finales de temporada, en Suzuka, fue un bagaje insuficiente para un equipo que no estaba dispuesto a seguir perdiendo dinero en la Fórmula 1. Toyota recogió los bártulos y se marchó con viento fresco. Jarno se quedaba sin equipo y con 35 años. Pero entonces apareció un último equipo con un gran nombre, Lotus.

GP de Malasia: Recordando a Jarno Trulli

Pronto se daría cuenta Trulli de que lo único grande del equipo era el nombre. Este Lotus de medio pelo y licencia malasia se contentaba a duras penas con conseguir arrancar el coche. Dos infructuosas temporadas allí que sirvieron para alargar con algún decimotercer puesto como mejor resultado sirvieron para poner punto y final. El proyecto de Lotus, que luego pasaría a ser Caterham, no tenía ningún futuro, y si lo tenía era demasiado a largo plazo para un piloto de 37 años. Además, se vio deshonrado por los tiempos modernos al tener que ceder su asiento durante una carrera a un piloto poderoso económicamente, Karun Chandhok. Esa misma causa le bajaría del Caterham de 2012 cuando ya estaba confirmado. El talonario de Vitaly Petrov era muy necesario para el equipo de modo que la carrera de Jarno Trulli terminaba ahí. Un piloto que se relacionó con grandes líderes, con fuertes campeones y con poderosos equipos, pero que nunca pudo estar con ellos. No cabe duda de que si las carreras durasen 20 vueltas y los campeonatos cinco carreras, Jarno Trulli sería un gran campeón.

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