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REPASO A LA HISTORIA

Suzuka: El templo de viejas glorias y grandes duelos

Suzuka: El templo de viejas glorias y grandes duelos

Roberto Rodríguez    9 de Octubre 2013 23:44

223 comentarios

Suzuka: El templo de viejas glorias y grandes duelos

Suzuka es uno de esos circuitos especiales, una de esas carreras que todo espectador espera impaciente, haya emoción por el mundial o no, eso no importa a la hora de afrontar los 5.807 metros más emocionantes del campeonato. En los noventa era lugar decisivo de campeonatos al estar más cercano del final y no fueron pocos los grandes campeones que consumaron allí su gloria. Ahora solo temporadas de dominio absoluto, como sucedió en 2011, coronan en tierras niponas al vencedor del mundial, cosa que podría volver a repetir Sebastian Vettel en este 2013. Suceda lo que suceda, seguro que viviremos momentos de gloria y emoción, carreras tan interesantes como estas.

El momento de la F1

No lo sé a ciencia cierta, pero algo me dice que si se hiciese una encuesta acerca del momento más famoso, relevante, recordado y representativo de la historia de la Fórmula 1 el ganador sería éste. Era 1989 y Senna y Prost más que dos compañeros de equipo eran dos enemigos irreconciliables. Y, por segundo año consecutivo, se iban a jugar el mundial en Suzuka. Ayrton tenía la pole, pero en la salida Prost se le coló por delante. La carrera transcurría y el ritmo de los dos McLaren era similar, con Senna pegado al alerón trasero del francés. A apenas ocho vueltas del final llegó el gran momento. Ayrton necesitaba ganar y no iba a quedarse atrás, de modo que lanzó su coche al interior de la última chicane, en una maniobra arriesgada que esta vez Prost no estaba dispuesto a tolerar. El francés no varió su trayectoria, el accidente era inevitable. Con los dos McLaren parados en el exterior de la pista, el espíritu de cada piloto salió a escena.

Mientras que Senna pidió desesperado a los comisarios que le empujaran para volver a pista, Prost se bajó del coche y corrió a los despachos de la FIA para hablar con los comisarios. Senna entró en boxes, cambió su alerón y volvió a pista segundo. En apenas un par de vueltas dio caza y adelantó a Nannini, ganando la carrera. Sin embargo Prost le tenía reservada una última sorpresa. El brasileño era descalificado por saltarse la chicane, Nannini era el vencedor de la prueba y Prost el campeón del mundo por tercera vez. Tras esto, el francés salió de McLaren directo a Ferrari con su tercer título bajo el brazo y desconociendo que, solo un año después, se cerraría su trilogía con Senna en Suzuka de la peor forma posible. Pero esa ya es otra historia.

Suzuka: El templo de viejas glorias y grandes duelos

La exhibición sin premio de Schumacher

Era 1998 y la lucha por el mundial estaba en todo lo alto. Hakkinen quería su primer entorchado mientras Schumacher quería triunfar con Ferrari. Solo cuatro puntos le separaban y la última carrera era Suzuka. Quien ganase la carrera ganaría el mundial. La pole era del alemán, que veía su tricampeonato cercano, pero todo se torcería desde el principio. El Ferrari se caló antes de la salida, Schumacher tendría que ser remolcado a la última posición y así, con camino libre, Hakkinen tenía su primer campeonato en el bolsillo. Pero Schumacher es una leyenda por algo. Desde la última posición, El Kaiser adelantó hasta nueve monoplazas durante la primera vuelta, llegando a situarse tercero ya en la vuelta veintidós. El segundo, su compañero Irvine, no debía ser problema, de modo que el camino de Michael estaba ya despejado hasta Hakkinen cuando un neumático, un maldito neumático, reventó a veinte vueltas del final dejando tirado al Ferrari y otorgando al finés su primer título de campeón. Una carrera de héroes. La demostración de que Schumacher es mucho más que títulos. La prueba de que las grandes leyendas también se forjan con nobles derrotas.

Senna se corona Campeón

Si algo dio relumbrón a Suzuka, y a la Fórmula 1 en general, eso fueron los duelos Senna-Prost. Y en 1988 en el circuito japonés vimos la resolución al primero de ellos. Quizá fue la carrera menos polémica de la trilogía 'Senna y Prost en Suzuka', pero sin duda fue la más bonita y épica. El brasileño, que tenía la pole, se quedó clavado en la salida y bajó hasta la mitad del pelotón, mientras que Prost se marchaba sin contemplaciones. Sin embargo apareció la bendición de Senna, la lluvia. El terreno en el que Ayrton se convertía en un titán. Uno tras otro, Senna fue adelantando coches hasta acceder a la segunda posición en la vuelta veinte. Solo siete giros más necesitó el brasileño para dar caza y sobrepasar sin miramientos a su compañero de equipo, sentenciando el mundial y proclamándose por primera vez campeón del mundo. Senna entraba en el Olimpo, lugar que nunca más abandonará.

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El show de Räikkönen

Cuando dice Raikkonen que Suzuka siempre es la carrera que con más ganas espera tiene motivos para hacerlo. En 2005 firmó una de sus mejores actuaciones, o la mejor, en su trayectoria en la Fórmula 1. El sábado había sido lluvioso, de modo que los mejores monoplazas salían muy retrasados. Schumacher 14º, Alonso 16º, Raikkonen 17º, Montoya 18º... Lo que se dice unos buenos ingredientes para tener un domingo vibrante en Suzuka. La primera vuelta ya fue genial. Siete adelantamientos de Schumi, ocho de Alonso y cinco de Raikkonen. Los pilotos estaban dando un espectáculo digno de recuerdo.

Cuando estaban los tres juntos, Schumacher tuvo que ceder con un Ferrari que no estaba a la altura, mientras que Alonso, tras un adelantamiento espectacular, y Raikkonen pasaron y continuaron con su remontada. A pocas vueltas del final, como si de una etapa de ciclismo se tratase, Kimi había dejado al español y se marchaba en solitario a por Fisichella, líder durante toda la carrera. En una última vuelta inolvidable, el finés adelantó al Renault y se llevo la victoria más espectacular de su carrera, mientras que por detrás Alonso, que ya era campeón, accedía al podio adelantando a Button y Webber. Sin duda la mejor demostración de que, aunque el campeonato esté decidido, Suzuka siempre inspira a los grandes pilotos. El día que el hielo se convirtió en pasión.

Suzuka: El templo de viejas glorias y grandes duelos

Duelo de titanes por el Mundial

Alonso y Renault estaban KO. Era la penúltima carrera del campeonato, y Schumacher había logrado remontar la gran ventaja del español para colocarse líder del mundial. Y como puntilla los Bridgestone arrasaban en la calificación de Suzuka, con los dos Ferrari al frente y los dos Toyota justo detrás. Quinto, y a siete décimas de la pole de Massa, partía Alonso. Todo indicaba que iba a ser la sentencia de El Kaiser, pero el guión en Suzuka nunca se puede dar por cerrado. Con un ritmo fortísimo desde el principio, Alonso se deshizo de los dos Toyota en pista, y posteriormente pasó a Massa en boxes. Quedaban cuarenta vueltas y Fernando ya tenía en el punto de mira a Schumacher, pero eso no iba a ser tan sencillo.

Con un ritmo muy similar, ambos volaban sobre la pista casi calcándose los tiempos, en una batalla infernal entre clones que el heptacampeón parecía tener controlada. Pero a diecisiete vueltas del final apareció lo impensable. El casi infalible Ferrari rompió el motor después de más de un lustro sin hacerlo, y en el peor momento posible. Las ilusiones del octavo campeonato se iban, mientras que Alonso se encontraba con un éxito inimaginable apenas unas horas antes. Era su primera victoria en el templo de Suzuka y, tenía su segundo campeonato en bandeja. El honor de la victoria y el honor de la derrota juntos en una carrera, Japón 2006.

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