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Adiós a los calentadores

Adiós a los calentadores

Redacción   20 de Abril 2008 15:17

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Adiós a los calentadores

Como sabréis, es muy posible que el próximo año, se prohíban las mantas calentadoras de neumáticos pero: ¿A quién se le ocurrió calentar las gomas? ¿Desde cuándo se utilizan? El abuelo Toleman está aquí de nuevo para resolveros esas dudas.

6 de Octubre de 1985, Mike Drury se encontraba confortablemente sentado en su casa viendo por Televisión el Gran Premio de Europa, que ese año, se disputaba en el circuito británico de Brands Hatch. Murray Walker, el mítico comentarista de la TV británica, comentaba con su habitual pasión -os prometo que la vehemencia de Lobato queda en nada al lado de este veterano periodista- la composición de la parrilla de salida. Walker indicó el problema que todos los pilotos sufrían en la primera fase de la carrera al rodar con los neumáticos fríos.

Drury tuvo una revelación y ni corto ni perezoso, cortó un generoso trozo de moqueta de su comedor (no me quiero imaginar la cara de la Sra. Drury) y rodeó la rueda de repuesto de su coche. La idea del calentador de neumáticos comenzaba a tomar forma, ahora sólo quedaba desarrollarlo.

Esa misma semana, Drury se presentó en la sede de Williams en Didcot para presentar su idea; a los ingenieros les pareció interesante y se marchó con algunos juegos de Good Year para desarrollar su proyecto.

El primer prototipo apareció pocos meses después. El método empleado para conseguir elevar la temperatura consistía en unos paquetes con componentes químicos cosidos a la manta. Este método se desestimó por la "peligrosidad" de los componentes empleados. El modelo definitivo, ya con los filamentos conductores de electricidad, hizo su aparición en el circuito de Jerez durante la disputa del Gran Premio de España de 1986 (por cierto: Senna vencería a Mansell en uno de los finales más recordados de la F1).

El FW 11 de Mansell se presentó en la parrilla con unas curiosas mantas sobre sus neumáticos, este invento permitió a Nigel rodar al máximo casi 8 vueltas antes que el resto de sus rivales. Ferrari quedó impresionado e ipso facto puso a sus ingenieros a desarrollar su propia versión, tras algunos intentos fallidos (sólo llegaron a generar 0,4kw frente a los 6kw que conseguían las mantas de Dury) decidieron que M. A. Horne, así bautizó Drury a su empresa, les suministrase también las mantas térmicas.

Pronto, Drury suministraba sus mantas térmicas a todos los equipos del Mundial de F1 y de ahí pasaría al resto de especialidades automovilísticas.

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