En la vuelta 34,
Lewis Hamilton era
lÃder de la carrera mientras discutÃa con su equipo sobre cuál era el
mejor momento para pasar a neumáticos intermedios, argumentando que la pista ya estaba suficientemente mojada. Al entrar en la Rivage,
perdió la tracción de su monoplaza y se fue largo en la curva,
escapando milagrosamente tanto de
quedar atrapado en la grava, como de
chocar contra el muro que dejó a escasos centÃmetros. Según el inglés,
"La mano de dios estaba definitivamente sobre mà en aquel instante", ya que pudo volver a la carrera
sin perder el liderato.El patrón de
Red Bull, Christian Horner, se ha pronunciado al respecto:
"Si esa barrera hubiese estado un metro más cerca, habrÃa tenido que acabar de ver la carrera desde el box." El jefe del equipo austriaco acudió mas tarde a felicitar al británico por realizar una buena carrera, en la que quedó por delante de su piloto
Mark Webber,
arrebatándole además la
primera posición en el campeonato de pilotos.
"Como he dicho anteriormente, hay veces en las que tienes que contar con la buena suerte. Pero seamos justos, hizo una buena carrera" añadió Horner.