El próximo viernes sabremos
si Ari Vatanen se convertirá en nuevo presidente de la Federación Internacional de Automovilismo o si será Jean Todt el elegido para dirigir el automovilismo mundial durante los próximos años.
El aparente juego limpio entre ambos parece haberse terminado tras las últimas declaraciones del presidente saliente
Max Mosley, quien predijo en una carta filtrada a la prensa que Vatanen "perderá por mucho" las elecciones.
"No esperaba nada más de ellos," decía indignado el candidato finlandés.
"Son la continuación del antiguo poder y no quieren que su feudo esté dirigido por gente que quiere aplicar una forma de gobierno moderna," declaraba a
Sport Briefing.
Estas declaraciones han sido objeto de crítica por parte de Jean Todt en una carta dirigida a los miembros con derecho a voto de la Federación en la que, el
galo asegura que su campaña ha sido "digna" y "centrada en los problemas reales", mientras sus rivales han hecho "falsas acusaciones" y "ataques personales".
"Lo lamentamos y no formaremos parte de un proceso que solo puede ofrecer una mala imagen de nuestras actividades, nuestro deporte y el mundo de la movilidad en general," escribía Todt, que en su carta no ha hecho referencia alguna a
las polémicas en las que se ha visto envuelto en las últimas semanas.