Bla, bla, bla,... cuando hagan el primer pago empezaré a creérmelo. Hasta ahora nos es más que una gigantesca operación de márketing para buscar quién ponga la pasta; si aparece el "caballero blanco", fenomenal y proyecto adelante, si no aparece, "bye, bye, Miss American pie". El mundo empresarial está lleno de casos similares.
¿Os acordáis de Ignacio López de Arriortúa, el llamado "Superlópez"? Era vicepresidente de compras del grupo General Motors (en la central de EE.UU., en Detroi) y alcanzó fama mundial con su "fichaje" por el grupo Volkswagen (Volkswagen-Audi-Seat) donde el Presidente Ferdinand Piëch le otorgó poderes absolutos para conseguir rebajar los costes de aprovisionamiento del grupo y poder salvarlo asà de una difÃcil situación económica. General Motors le acusó de "espionaje" por haberse llevado a Alemania ideas aprendidas en Detroit (¿os suena algo similar en la F1?) y finalmente Superlópez se vió obligado a abandonar la firma alemana. Si alguien tiene interés en conocer la peripecia le recomiendo leer "Superlópez ¿ángel o demonio?" en
http://www.elmundo.es/larevista/num64/textos/super1.html
Pero a lo que voy. Superlópez anunció a bombo y platillo tras su salida de Volkswagen su intención de crear, con sus teorÃas, una fábrica de automóviles en su pueblo natal, Amorebieta (Vascongadas-España). Incluso registró como marca de automóviles el nombre de su hija "Carmen", al estilo de lo que hizo hace un siglo el señor Benz en Alemania con "Mercedes". Se paseó por toda la prensa económica explicando su proyecto, mostrando sus prototipos, diciendo que la apertura de la fábrica era inminente,... y todo quedó en nada, no surgieron socios que quisieran poner el dinero.
Y os aseguro que este Superlópez era un auténtico figura (un "crack" se dirÃa ahora) en el mundo de la automoción, famoso en todo el mundo y objeto de disputa entre General Motors y Volkswagen, y ni aún asà consiguió poner en marcha su proyecto, un proyecto con bastante más solidez que el de estos señores. Y no eran los años de crisis que estamos viviendo ahora.
Lo dicho; cuando hagan el primer pago me lo creeeré, mientras tanto bla, bla, bla...