Aunque el equipo Toyota hoy ha dicho que seguirá en el Mundial de F1 al menos hasta 2012, hace algunos dÃas dejó muy claro que
si la idea de la FIA de implantar un motor único para todos los monoplazas seguÃa adelante, ellos dejarÃan esta competición:
"Para Toyota ése serÃa un motivo suficiente para dejar la Fórmula 1."Pues ahora
es Ferrari la que se une a esta amenaza. Los de Maranello han emitido un comunicado en el que han advertido que si se aprueba definitivamente la estandarización de los motores, la F1 ya
no será de interés para la marca italiana puesto que:
"El propulsor único privarÃa a la F1 de su propia razón de ser, que es la competición y el desarrollo tecnológico." Max Mosley, presidente de la FIA, y el propio Bernie Ecclestone, supremo de la F1,
pretenden imponer un motor único a todas las escuderÃas, o por lo menos un motor homologado con unas normas tan estrictas que no permita diferencias entre los propulsores de los distintos equipos, con el fin de abaratar costes. Algunas escuderÃas han mostrado ya su disconformidad:
Ferrari, Mercedes, Toyota y BMW no aceptarán nunca instalar un motor de otra marca en sus monoplazas.Incluso antes de que surgieran los problemas financieros, el gasto de los equipos estaba muy por encima de sus ingresos.
Es tan real el peligro que las subvenciones podrÃan interrumpirse. La tendencia ha provocado que los equipos que antes eran independientes pasaran a depender de los inversores individuales, al tiempo que los fabricantes dependieran mucho más de los distribuidores de sus propias empresas.
Tras el GP de China, se le propuso a la FOTA tres medidas para paliar el exceso de gastos en el perÃodo 2010 a 2012: La primera opción de la FIA se basaba en la
obligación de utilizar un modelo de motor común elaborado por un único proveedor que cada equipo podrÃa después construir basándose en el diseño anteriormente aprobado. La segunda y tercera consistÃan bien en la
creación de un consorcio de equipos para utilizar un motor de bajo coste realizado por un mismo fabricante o bien la utilización de un motor y una caja de cambios completa e inferior a cinco millones de euros por equipo y temporada. Una última disposición incluirÃa también
30.000 kilómetros de pruebas y asistencia en los circuitos.