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Análisis histórico: Mercedes, la estrella que más brilla
DESDE LOS 50

Análisis histórico: Mercedes, la estrella que más brilla

Roberto Rodríguez   26 de Octubre 2014 13:32

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Análisis histórico: Mercedes, la estrella que más brilla

Ferrari, McLaren o Williams. Si hoy en día preguntamos por cual es el mejor equipo de la historia muy pocas respuestas se saldrán de esta terna de aspirantes. Quizá alguien añorase tiempos mejores y se decantase por Lotus o Brabham, o algún contemporáneo apostase por Red Bull. Sin embargo hay un equipo dispuesto a reclamar su lugar en la historia. Una escuadra clásica pero moderna, pionera pero vanguardista, histórica pero contemporánea. Y dominante, siempre dominante. Hablamos de Mercedes, la estrella que más brilla.

Allá por 1894 la Fórmula 1 todavía no era ni tan siquiera un lejano sueño. Es más, aún era blanco el resplandor que dejaban las estrellas alemanas que por entonces debutaban en un Grand Prix. Su color pálido, asignado a todos los coches alemanes, no mutaría a plateado hasta 1934, cuando se estableció el peso máximo a la competición y Alfred Neubauer, director del equipo, mandó arrancar la pintura blanca del coche para aligerar peso, quedando a la superficie el aluminio plateado que acabaría identificando a la leyenda. En los años previos a la creación de la Fórmula 1 el equipo de Daimler y Benz arrasa y se forja un impresionante palmarés en los Grand Prix que solo la II Guerra Mundial logra frenar. Acabado el conflicto, Mercedes comienza la reestructuración. En 1950 arranca la Fórmula 1, y cuatro años después los alemanes ya estaban allí. Y con todo para ganar. Iban a comenzar dos años fantásticos en los que la estrella volvió a brillar.

Comienzo brillante

La primera cita era en Francia. El mundial ya había comenzado unos meses antes con las carreras de Argentina y Bélgica, además de las 500 millas de Indianápolis, a las que Mercedes no se había presentado. Los de la estrella habían hecho la alianza perfecta gracias al fichaje de Juan Manuel Fangio, campeón de 1951 y ganador de las dos primeras carreras del campeonato con Maserati, que dispondría del flamante Mercedes W196s con carrocería cubierta. En la clasificación el argentino batió por más de un segundo al primer coche de otro equipo, el Maserati de Ascari. Karl Kling, a bordo del otro Mercedes, saldría segundo. En carrera la lucha entre los dos coches alemanes fue feroz. Kling rodó sorprendentemente rápido, más de lo que esperaba el equipo, que por momentos pensó que el alemán sufría algún problema y pretendía tomar la cabeza antes de parar en boxes. Finalmente no fue así, y tras una bonita pugna fue Fangio quien ganó la carrera con medio segundo de ventaja sobre Kling. El resto de pilotos fueron doblados. Hasta la espectacular irrupción de Brawn GP en 2009, 55 años después, ningún equipo volvió a arrancar su andadura en la Fórmula 1 con un doblete en la primera carrera. El sueño estaba en marcha. La estrella solo había tardado una carrera en deslumbrar a las marcas inglesas y, sobre todo, italianas que dominaban el campeonato.

Mercedes ganó el mundial. Fangio también se impuso en Alemania, Suiza e Italia, cerrando la temporada con seis victorias y su segundo campeonato del mundo. Solo el tecnicismo de que aún no existiese ese campeonato impidió que Mercedes también fuese campeón de constructores pese al inconveniente de no haber disputado las dos primeras citas, el mundial por entonces contaba con ocho carreras, del campeonato. Para 1955 Mercedes, sin rival, iba a añadir picante a la categoría. Fichaban a Stirling Moss, uno de los mejores pilotos del mundo, para ponerlo junto a Fangio. Como un Rosberg-Hamilton de nuestros días, los Mercedes se paseaban por los circuitos dilucidando cuál de ellos sería campeón. Solo en Mónaco las flechas de plata perderían debido a dos averías, el resto del campeonato se contabilizó con cuatro victorias de Fangio por una de Sitrling Moss, que acabaría obteniendo el primero de sus subcampeonatos mientras que el argentino se convertía en el piloto más laureado de la breve historia de la Fórmula 1, con tres entorchados. Excluyendo Mónaco, la carrera que más cerca se quedó un coche no Mercedes de la victoria fue en Monza, donde Castellotti consiguió la hazaña de cruzar la meta con su Ferrari a 46,1 segundos de Fangio.

Análisis histórico: Mercedes, la estrella que más brilla

Menos suerte correrían los rivales en Silverstone, donde los cuatro coches de Mercedes ocuparon las cuatro primeras posiciones, con Luigi Musso, quinto clasificado, doblado por los tres primeros. Mercedes estaba en la cúspide, desde que entraron en Fórmula 1 habían ganado 9 de las 12 carreras disputadas, un 75% de acierto, y dos campeonatos de pilotos que también hubiesen sido de constructores en caso de existir éste. Nada hacía presagiar la catástrofe. En las¡`p`'+

24 horas de Le Mans un Mercedes se estrellaba, el de Pierre Levegh. El piloto francés perdió el control de su coche a más de 200 km/h y éste salió despedido contra la grada. Fallecieron 82 espectadores además del propio Levegh. Europa entera estaba aterrada. En Francia, España, Alemania y Suiza se prohibían todas las competiciones automovilísticas, y de hecho en el país helvético aún siguen ilegalizadas. Mercedes se retiraba de Le Mans, de la Fórmula 1 y de cualquier competición. Esa era su brutal decisión, la enmienda dura y dolorosa de un pecado que cargaba como una losa sobre el constructor alemán. La luz de Mercedes se apagaba.

Época en las sombras

Habían pasado 34 años y aquello parecía un recuerdo lejano. ¿Había pasado realmente? ¿De verdad existió aquel equipo que doblaba sin problemas al resto de participantes? ¿Aquellos que habían ganado el 75% de carreras disputadas fueron solo un dulce espejismo en nuestra desértica memoria? Ahora Senna y Prost se peleaban por saber cuál de los dos llevaba más rápido un McLaren-Honda, quizá aquello de las flechas de plata se tratase simplemente de uno de esos mitos urbanos que a veces se afianzan en una sociedad. Y entonces un anuncio: Mercedes regresa a la competición. En 1989 el automovilismo recibía de vuelta a la estrella de Belén, a la que inició el camino. Mucho habían cambiado las carreras en esas tres décadas y media de ausencia, pero tras cinco años de preparación Mercedes ya estaba dispuesta para regresar a la Fórmula 1 como motorista. Primero fue Sauber en 1994, y solo un año después comenzaría una alianza histórica, la unión McLaren-Mercedes que definitivamente devolvería a las flechas de plata a la máxima competición. Fueron años de gloria y también de fracasos, una unión sólida que proporcionó tres títulos de pilotos a la alianza, y que ahora ya agoniza. Porque desde hace unos años las atenciones de Mercedes ya están puestas en otra dirección, en la de volver a doblarlos a todos.

En 2010 la estrella fugaz regresaba a la Fórmula 1. Con los restos del vigente campeón, Brawn GP, en Mercedes se proponían completar, 55 años después, aquella historia que un maldito accidente en Le Mans dejó inacabada. Y otra vez lo habían vuelto a hacer, tenían al gran icono de la época. Si Juan Manuel Fangio dominó la primera década de la Fórmula 1, la última la había dominado Michael Schumacher, el único capaz de superar los magníficos cinco mundiales del argentino. Aunque esta vez llegar y arrasar no iba a ser posible, en una Fórmula 1 mucho más restrictiva técnicamente que la de medio siglo atrás, cuando prácticamente con no pasarse del peso ya todo era legal. Aquí no, tocaba un proceso duro de adaptación atrapados en una reglamentación que no permite al ingenioso exprimir sus ideas. Schumacher, bajo de forma tras tres años de inactividad y acusando los achaques de la edad, no daba el nivel, y tuvo que ser su compañero Rosberg, de perfil más bajo, quien rescatase tres podios para el equipo y llevase a Mercedes hasta la cuarta posición de constructores en su regreso. En 2011 siguió la aclimatación, más dura aún, sin lograr ni un solo cajón, completándose el peor año del equipo en Fórmula 1.

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Los éxitos empiezan a llegar

La siguiente temporada ya se podía comenzar a competir. Schumacher estaba algo más rodado, logró el mejor tiempo en la clasificación de Mónaco y solo muchas averías impidieron que se subiese con cierta regularidad a los podios, algo que finalmente logró en Valencia. En el Gran Premio de China la victoria iba a regresar. Nico Rosberg logró la pole por delante de Schumacher, aventajando en medio segundo al resto. En carrera una tuerca mal ajustada arruinó la carrera del heptacampeón, pero el vástago de Keke condujo sin problemas hacia su primera victoria en Fórmula 1. 57 años después la estrella de Mercedes volvía a alumbrar a toda la máxima categoría del automovilismo. Para 2013 el paso adelante sería todavía mayor. Schumacher dejó la Fórmula 1 por segunda vez, y su sustituto sería la joya del mercado, Lewis Hamilton, campeón de 2008 y reclutado de forma brillante por Niki Lauda para el equipo. Mercedes estaba aún más cerca, ya podía competir regularmente por los triunfos. Lograron ocho poles, aunque solo tres las pudieron transformar en victorias, dos de Rosberg y una de Hamilton. Pese a la progresión, luchar contra Red Bull era imposible. La marca de bebidas energéticas tenía una ventaja imposible de disminuir dentro de la reglamentación vigente. Pero en 2014 cambiaban las normas, nuevo reglamento técnico, nuevos motores y una posibilidad de que Mercedes pudiese desplegar todo su potencial, sin ventajas preestablecidas ni herencias. Pura competición.

Y el resultado ya lo sabemos. Mercedes está arrasando de nuevo, como hiciera en los 50. De las dieciséis carreras la marca alemana ha vencido en trece, y logrado la pole en quince, con una ventaja media de casi seis décimas con respecto al primer coche no plateado. Ya son campeones de constructores, por primera vez en su historia, aunque en realidad son tres. Y si ganan las tres próximas carreras estarán a solo un pasito de superar a Red Bull como equipo con más victorias por Grandes Premios disputados. Y en 2015 más, y posiblemente mejor. Porque nadie parece capaz de discutir la superioridad alemana. A Mercedes ya solo le queda conocer la nacionalidad, la etnia y el apellido de su nuevo campeón. Todo lo demás está centrado en el futuro, en ser los mejores y los más grandes, en recuperar los más de 50 años perdidos en penitencia por un delito del que no fueron culpables. Mercedes quiere estar ahí, en lo más alto de la lista. Sacar a Ferrari, McLaren y Williams de la mente de los clásicos, quitar a Lotus y Brabham de la sique de los nostálgicos y aparecer en el vanguardista cerebro de quien piensa en Red Bull. Quieren ocupar su lugar dominante dentro de la Fórmula 1, y, posiblemente, lo mejor está por llegar.

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Resultados cosechados por los pilotos Mercedes:

Pilotos Carreras Victorias % Victorias Poles % Poles Podios % Podios
Stirling Moss 6 1 16% 1 16% 3 50%
Juan Manuel Fangio 12 8 67% 7 58% 10 83%
Karl Kling 11 0 0 0 0 2 18%
Hans Hermann 6 0 0 0 0 1 16%
Piero Taruffi 2 0 0 0 0 1 50%
Michael Schumacher 58 0 0 0 0 1 2%
Nico Rosberg 93 7 8% 12 13% 22 24%
Lewis Hamilton 35 10 29% 12 34% 18 51%

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