Max Mosley se aferra a su cargo al frente de la FIA con una carta dirigida a las escuderías en la que expone que
existe una conspiración para apartar a la FIA del control de la Formula 1. En la carta ensalza la figura de la organización y su labro al frente.
"Durante mi etapa como presidente de la FIA la economía de la Fórmula 1 ha cambiado tanto que es irreconocible. Hablamos de un deporte que mueve billones de dólares e intereses al que no le conviene despedir a su órgano de gobierno por completo, y por eso
estoy decidido a luchar por los derechos de la FIA en la Fórmula 1" dice en el escrito.
De esta forma, atribuye a dicha conspiración la publicidad negativa que se ha hecho sobre él sobre el tan comentado escándalo sexual con tintes nazis que se le atribuye.
Mosley ha hecho oídos sordos a todas las voces que piden su dimisión como presidente de la FIA.