La próxima vez que nos preguntemos porque grandes marcas automovilísticas como
Lamborgini, Porsche, Audi, Volkswagen, Lexus o muchas otras no se interesan por participar en la máxima competición, deberemos de acordarnos de 2008 y de Max Mosley.
Cuando comenzó todo el
escándalo sexual del Presidente de la FIA, varios expertos se atrevieron a decir que no perjudicaría económicamente a la F1.
Y quizá no a los equipos y marcas que actualmente disputan el campeonato, pero si había otras escuderías que se estaban planteando entrar en este deporte, ahora
lo han descartado definitivamente. Este es el caso de
Porsche y Volkswagen, dos constructores que aseguran que la Fórmula 1 ya no es interesante para sus negocios ni económica ni moralmente.
Ferdinand Piech, jefe de Volkswagen, aseguró que este deporte es un auténtico
derroche de dinero:
"300 millones al año, eso es quemar el dinero."
Woldgang Porsche (cuya empresa está en proceso de hacerse con el control de Volkswagen) asegura que:
"Después del asunto de Max Mosley y esas mujeres, no sería muy apetecible involucrarse en la F1 ahora."
Por eso, personalmente digo:
"Gracias Max!!"