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HISTORIA Y LEYENDAS DE F1

Un tenorio al volante de un Ferrari

 
AMIGOFLAVIO
05/04/2011 02:30

"Por dondequiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí"


Don Juan Tenorio (José Zorrilla), acto I, escena XII


El salón principal del Hotel Ritz de Barcelona rebullía de gente aquella noche de sábado de octubre de 1948, y no solo por la clientela habitual. Al día siguiente iba a celebrarse en el circuito urbano de Pedralbes el Gran Premio de la Peña Rhin de Fórmula Internacional 1 y eran varios los pilotos que se alojaban en el hotel, lo que había atraído a muchos aficionados y curiosos con la ilusión de ver a sus ídolos de cerca. Ya era tarde y los pilotos titulares se habían retirado a sus habitaciones, así que el público se congregaba en el salón principal, donde acaparaba la atención un apuesto personaje vestido con un elegante traje de lino, que con un vaso de gin-tonic en una mano y una guapísima mujer en la otra hablaba en alta voz para todo aquel que quisiera escucharle.

.- Lo que yo te diga, si el Maserati no hubiera gripado mañana estaba en la parrilla de salida, pero yo, como Felipe II ¡no puedo luchar contra los elementos!
.- Mi amor, si así es mejor... podremos ver la carrera juntitos, desde la tribuna

La mujer se arrebujaba, zalamera, entre sus brazos.

.- ¡Julio! ¡Julio!
.- ¿Qué hay?
.- Ven inmediatamente. Sommer está con fiebre y no puede pilotar; he hablado con Tarabussi y me dice que si pones 20.000 pesetas mañana corres con el Ferrari.
.- ¿20.000 pesetas? ¡Y el doble también! ¿Será por dinero? Vamos a cerrarlo, Vargas

Julio, con los ojos brillantes, se libró del abrazo de la mujer.

.- Cariño ¿me llevarás mañana a la parrilla de salida, o vas a invitar a tu mujercita?
.- Ni a ti ni a ella, guapa; mañana solo tendré ojos para el Ferrari ¡Camarero! Todo lo que se sirva en la barra esta noche, lo apunta en la cuenta de mi habitación ¡Hoy invito yo!

Y Julio González-Pola, que tal es el nombre de nuestro personaje, salió del salón del hotel entre aclamaciones, parabienes y abrazos de la concurrencia, casi como si hubiera ganado ya la carrera del día siguiente.

El día de la carrera



El domingo Julio se presentó en el box del equipo italiano para conocer el Ferrari 125 con el que disputaría el Gran Premio. Allí saludó a los otros dos pilotos titulares de la Scudería, el multimillonario Príncipe Bira, de Siam, y un italiano, Giuseppe Farina. Como hombre de mundo, Julio cumplimentó gentilmente al Príncipe, pero simpatizó inmediatamente con el italiano, quien se presentó como Nino, el sobrino de la persona que hacía las carrocerías de los autos de Ferrari, su tío Pinín Farina. Tarabussi, el hombre de Ferrari en España, tomó la palabra:

.- Este es tu coche
.- No, este es su coche. Vargas, haz lo que te he dicho.


Y Vargas, José Juan Pérez de Vargas, el ingeniero mecánico de confianza de Pola, el mismo que le había arreglado el "fichaje" por Ferrari la noche anterior, sacó de su bolsillo un bote de pintura y trazó una franja amarilla horizontal en la portezuela del monoplaza; con el fondo rojo del Ferrari, había dibujado una bandera española.

.- Ahora sí, este es mi coche.

Tarabussi soltó una carcajada, meneó la cabeza y se dio la vuelta. Pola se dirigió de nuevo a Vargas, ahora ya más confidencialmente, mientras simulaba pedirle fuego para encender un cigarrillo:

.- Estamos de acuerdo; yo inicio la carrera y cuando entre a cambiar neumáticos tú ocupas mi puesto para terminar la prueba. No me olvido que si estoy aquí es gracias a ti.
.- Estamos de acuerdo, Julio.


Pola, al no haber participado en la sesión de clasificación del sábado, debía salir desde el último lugar de la parrilla. Sin conocer el coche, las primeras vueltas tuvo que emplearlas en familiarizarse con el Ferrari, pero pronto gracias mitad a su talento, mitad al ánimo de los 250.000 espectadores que ocupaban las cunetas del circuito urbano barcelonés, escaló hasta las primeras posiciones, codeándose con los grandes de la época. Cuando comenzaron el resto de pilotos a entrar a boxes a por neumáticos nuevos, Pola se mantuvo en pista, lo que le permitió circular varias vueltas en segunda posición, sólo por detrás de su compañero de equipo Farina.

Quizás fuera la magnífica carrera que estaba realizando, quizás la embriaguez provocada por las aclamaciones del público que abarrotaba el circuito, quizás la oportunidad cierta de subirse al podio final, una idea empezó a taladrar la cabeza de Julio mientras enfilaba la calle de entrada a boxes. Con la vista fija en el morro de su Ferrari, veía a los mecánicos cambiarle las ruedas y a su amigo Vargas acercarse para ocupar su puesto.

.- ¡A la mierda!

Julio aceleró para volver de nuevo a la carrera, dejando plantado a Vargas. No llegaría muy lejos, la precipitada salida le llevó a derrapar en el mismo carril de incorporación a la pista y estrellar su monoplaza contra el muro, dando por finalizada su carrera.

La desaparición de Julio González-Pola



.- ¡Recluso González-Pola! Vamos, el alcaide quiere verte en su despacho.
.- Vamos.


Mientras atravesaba custodiado por dos guardias los húmedos pasillos del Penal de Yeserías, Julio recordaba los sucesos de los últimos meses. Lejos quedaba aquel día en que disputó el Gran Premio de la Peña Rhin al volante de un Ferrari 125, carrera que no logró terminar para decepción no sólo suya, sino también de todo el público asistente ¡Cómo le felicitaban al volver al garaje todas las personas con las que se cruzaba! El diario Marca le dedicó al día siguiente una entrevista a doble página. Pero lo mejor fue la carta que le envió unos días después el mismísimo Enzo Ferrari, ofreciéndole un contrato para pilotar para él el próximo año.

¡Cuántas ilusiones se hizo entonces! Pero ya nada de eso importaba; volviendo a Madrid en su coche tras una larga noche de juerga en El Escorial, entrando en la ciudad por la carretera de La Coruña con la amanecida, perdió el control de su vehículo y fue a estrellarse contra el Arco de la Victoria; todo podía haber terminado con una elevada factura de chapa y pintura, pero la fatalidad quiso que se llevara por delante un ciclista, que falleció en el acto. Imprudencia temeraria con resultado de muerte, calificó el fiscal, y pidió para él la pena de prisión por 6 años. Ahora estaba encarcelado a la espera del juicio. En el calabozo le llegó la noticia de que su amigo Nino Farina se había proclamado Campeón del Mundo del recién creado campeonato de Fórmula 1, heredero de la Fórmula Internacional 1 que se disputaba hasta entonces, al volante de un Alfa Romeo.

.- ¿Julio González-Pola? ¿El piloto?
.- El mismo
.- Debe tener usted amigos muy influyentes...
.- Mi padre es un afamado escultor asturiano, las calles de Oviedo están llenas de obras suyas; el mismo Franco le ha encargado varias esculturas conmemorativas para Madrid. Mi tío Emilio es General del Ejército y ha sido condecorado con la Gran Cruz Laureada de San Fernando.
.- Me han llamado... de arriba. Le ofrecen la oportunidad de evitar el juicio, que si me permite decirlo tiene usted perdido.
.- ¿Qué hay que hacer?
.- Desaparecer, marcharse de España, para no volver nunca. ¿Tiene usted dónde ir?
.- Tengo amigos en Venezuela.
.- Perfecto. Pasado mañana cogerá usted un avión para Caracas. Si me permite un consejo, cámbiese el nombre nada más aterrizar; Julio González-Pola tiene que dejar de existir. Prepárese para el viaje, yo me encargaré de avisar a su familia.
.- Estaré listo. Pero no le diga nada a mi mujer hasta que el avión haya despegado.


Julio cogió ese avión con destino a Caracas dos días más tarde, con la única compañía de una hermosa mujer de larga cabellera rubia que no paraba de parlotear acerca de las paradisíacas playas del Caribe y de lo felices que iban a ser. Julio no escuchaba, le importaba un comino lo que decía, en realidad le importaba un comino ella.

La estrella brilla en Venezuela



¿Habría alguien en la Caracas de los años 50 que no supiera quién era Julio Pola? Sus buenos contactos con el Gobierno le habían convertido en un próspero fabricante de material de construcción, su palacete en la urbanización Las Mercedes era el principal centro social de la capital, donde su esposa Elba, rica heredera de una de las grandes familias terratenientes de Venezuela daba las más lujosas fiestas, aunque no eran menos famosas las correrías nocturnas de Julio por los mejores restaurantes y los peores garitos de la ciudad. Pero ninguno de estos sucesos llevaba a Pola un día sí y otro también a la portada de los principales diarios venezolanos; Pola acaparaba los informativos por ser el mejor piloto de automóviles del pais caribeño, habiendo hecho ondear la bandera tricolor de Venezuela en las 12 Horas de Sebring, en los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires, y por supuesto en la Palmarejo-Caracas, el Gran Premio de su país.

El piloto venezolano Julio Pola, en quien el perspicaz lector rápidamente habrá reconocido al desaparecido piloto español Julio González-Pola, se había especializado en las carreras de turismos a todo lo largo y ancho del subcontinente sudamericano. Pilotaba Mercedes y Maseratis, pero sobre todo Ferraris, que él mismo compraba y ponía en manos del mecánico español residente en Venezuela Félix Varona, que se los preparaba para las carreras e incluso compartía con él el asiento de piloto en los Grandes Premios.

El aspecto de Julio Pola en los circuitos americanos era imponente. Siempre llegaba a la parrilla de salida vestido con un elegante traje blanco de alpaca y un presumido largo pañuelo del mismo color al cuello; antes de subirse al coche solía compartir un cuba-libre con Varona, mientras se fumaba un cigarrillo despaciosamente. Se midió con los más grandes, con Juan Manuel Fangio, con José Froilán González, con Graham Hill, y salió victorioso muchas veces frente a estos grandes campeones... pero por alguna razón que nadie conocía nunca dio el salto a Europa, a la Fórmula 1. El piloto español Alfonso de Portago le propuso varias veces contratos para correr en España con Pegaso o Hispano-Suiza, pero Julio siempre los rechazaba.

Lo cierto es que Julio Pola era feliz en Caracas; el público le adoraba, las mujeres le deseaban, y él amaba a sus coches, sobre todo a sus Ferraris. En 1958 quedó segundo en el Gran Premio de Venezuela de Turismos, pilotando un Ferrari 250 GT; el piloto ganador conducía el mismo modelo, pero había sido preparado por sus mecánicos para rendir 60 caballos más que el de Pola. Ni corto ni perezoso, en la misma línea de meta Julio se dirigió a su rival y tras felicitarle por su victoria le pidió precio por su coche y allí mismo se lo compró; el dinero nunca había sido un problema para él.

El final de la historia



Julio Pola falleció en Caracas en 1971, enfermo de cáncer. En su lecho de muerte recibió la visita de su mecánico y gran amigo Varona; tras tantos años juntos triunfando en los circuitos, Varona apenas podía contener el llanto.

.- Varona ¿qué te pasa?
.- Julio, yo...
.- Vamos, vamos, lo hemos pasado bien juntos ¿eh?
.- Sí, Julio. Muy bien.
.- Pues entones ¿por qué lloras? He disfrutado de una gran vida. Anda, coge esa botella de champagne y vamos a brindar; he llegado a la meta.


Varona hizo como le decía y cogió la botella de champagne francés del mueble-bar. Antes de abrirla, fijo sus ojos en los de Julio, que asintió con la cabeza; Varona agitó violentamente la botella, la descorchó y roció con espuma a su amigo. Julio sonreía mientras el champagne le impregnaba la cara, cerró los ojos y se vio de nuevo en lo más alto del podio, recibiendo los vítores de la multitud. Así murió el venezolano Julio Pola, el español Julio González-Pola, el Don Juan Tenorio del siglo XX que un día pilotó para Ferrari en Barcelona.
 
 
 

Comentarios (53)

 
 
 
#53
Gracias Amigoflavio por tus artículos!!!

Es de guión de cine .... Bravo!!
Añadido el: 07/04/2011 - 20:39
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#52
Muy bueno, gracias.-
Añadido el: 06/04/2011 - 23:59
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#51
ATLETICOINOMANO:
Creo que no he eximido a Julio Pola de su responsabilidad en el atropello. Si lee lo que he afirmado siempre he hablado de barbaridad, negligencia temeraria lo que usted quiera, pero no comparto lo de asesino. Le aseguro que no fue Franco el que le ayudó a escapar.
Y por descontado el haber cometido tal exceso no impide que fuera un español que presumiera de serlo. Cuando compitió en Pedralbes, no había sucedido la tragedia de que estamos hablando
Añadido el: 06/04/2011 - 23:34
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#50
De todos los articulos de amigo flavio, este es el menos grato para mi, si esque alguno mas lo puedo tachar de non grato,
ya que, como afirmo miranda, este señor es el mejor activo de esta pagina, pero ganado a pulso ademas.
Como ciclista aficionado, pues me he debido sentir ofendido al conocer ese dato, en esta historia de "alta sociedad"
Yo no quiero juzgar la vida de ese señor, ni la de nadie. Pero como bien ha dicho otro forero, lo que hace 70 años pudiera pasar desapercibido, hoy llenaria titulares y seria medido con otra vara.
Al señor Pola: el eximir de una pena de carcel a una persona, a cambio de su huida a otro estado,aqui y en la china popular, se considera trato de favor, amase mucho o poco a su patria, el amor a una tierra no justifica un homicidio imprudente.
Añadido el: 06/04/2011 - 22:51
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#49
Valenciano86
Te puedo asegurar que Julio no atropelló intencionadamente al ciclista. Si no fuera así podrías llamarle asesino tranquilamente, y lo digo por última vez, que cometió una barbaridad al conducir en el estado que lo hizo. Por otra parte tu por lo que has contado también cometiste la imprudencia de conducir con unas copas de más. Afortunadamente no se te fue el coche y no atropellaste a nadie.¡Enhorabuena! lo de que te moleste que Julio Pola fuera rico ¡Qué le vamos a hacer! Los pilotos de aquella época eran así, tenían mucho dinero. Que se fuera de España para no cumplir la condena, entra dentro de lo humano. Que te caiga mal, bueno, estás en tu derecho. La historia fue así y hace muchos años de ello.
por cierto, no era mi abuelo era un antepasado lejano, pero me ha interesado su historia y he trabajado para sacarla del olvido. Tampoco tengo Ferraris, soy una persona corriente y siento que esta historia te moleste.
En todo caso parece ser que podían haberle caído seis años de condena.
Para bien o para mal fue el primer corredor español que tuvo Ferrari. Era la primera vez que se subía a un bólido y llegó a estar segundo en la carrera. Según Antonio Creus uno de los mejores pilotos que había visto nunca.
En 1956 y 1957 ganó en su categoría de 2000cc los 1000 KM de Buenos Aires. Quedó segundo detrás de Fangio en el campeonato Latinoamericano etc...
Saludos para todos
Añadido el: 06/04/2011 - 22:46
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#48
Preciosa historia que perfectamente podría pasar por novela ficticia, con triunfo, drama, y un toque romántico. Debo reconocer que incluso me ha emocionado

Lógicamente no hay que olvidar la tragedia, pero no creo que este sea el lugar, el tiempo ni el modo para juzgar a Pola.

Es una historia típica de la época de las que por suerte o por desgracia ya no ocurren

Saludos desde Granada
Añadido el: 06/04/2011 - 21:24
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#47
Preciosa historia que perfectamente podría pasar por novela ficticia, con triunfo, drama, y un toque romántico. Debo reconocer que incluso me ha emocionado

Lógicamente no hay que olvidar la tragedia, pero no creo que este sea el lugar, el tiempo ni el modo para juzgar a Pola.

Es una historia típica de la época de las que por suerte o por desgracia ya no ocurren

Saludos desde Granada
Añadido el: 06/04/2011 - 21:23
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#46
Yo he pagado por lo que hice,no he salido huyendo. Estoy en paz y gracias a dios no he matado a nadie. Pero claro,yo no tengo la pasta ke tenia tu abuelo o tu tio o kien sea,ni tengo ferraris,ni amigos en el gobierno,ni nada de eso. Y si me dan a elegir entre lo ke hizo tu antepasado y lo mio tambien elijo lo mio,porke no mate a nadie y tuve valor para aceptar las consecuencias y pagar x ello.
Añadido el: 06/04/2011 - 20:10
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#45
Estimado Arturo González-Pola #42:

Evidentemente, la cita del Tenorio era una de las "licencias literarias" de las que hablaba antes, y como tal hay que entenderla. Le agradezco sinceramente sus aportaciones, que ilustran a los lectores con datos fidedignos sobre la personalidad del piloto.

El dato sobre la calificación del fiscal está extraido de mi propia experiencia profesional; no dispongo del expediente de Julio González-Pola, pero sí conozco por mi profesión de jurista (no soy periodista, simplemente un aficionado de la F1) casos similares de aquella época; si es Vd. tan amable de escribirnos un correo a redaccion@f1aldia.com le responderé con la normativa legal aplicable al caso en aquella época a la que hago referencia en el relato.
Añadido el: 06/04/2011 - 18:32
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#44
Excelente articulo, de verdad no sabia que murio aqui en Venezuela, pero de verdad me gustó mucho si historia.
Añadido el: 06/04/2011 - 17:48
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#43
Valenciano86
Celebro mucho que no hayas causado una desgracia cuando ibas conduciendo con una copas. Me alegro por tí y por las posibles víctimas. Lo de Julio fue en otra época muy diferente. No lo justifico, hizo mal igual que parece lo hiciste tú. Y lamento la desgracia irreparable del ciclista y su familia.
La diferencia es que tu lo pagaste con seis meses y Julio no. Si me dan a elegir entre matar a alguien en esas condiciones y tener que marcharme y lo que te pasó a tí , elijo lo tuyo. No tienes que recordar toda tu vida la barbaridad y el daño que hiciste y pasados los seis meses has pagado por ello. Ya ves hoy seis de abril de 2011, enterrado Julio en 1974 todavía está siendo juzgado por ello.
Saludos
Añadido el: 06/04/2011 - 16:48
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#42
Gracias Flavio, efectivamente hay que entender que es un relato de un personaje que da para una novela e incluso para una película. La cita del tenorio al empezar era fuerte, por lo que supone:
"Por dondequiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí"

Julio Gonzalez-Pola era un esquisito con las mujeres y no se ajustaba a la cita de Zorrilla. Sus dos esposas le adoraron porque tenía un encanto especial y una delicadeza poco común para ellas.
Vargas con quien tuve la suerte de contactar por medio del Blog de Alvaro Faes de La Nueva España decía que Julio no le dejó sustituirle por que por un momento pensó que podía ganar la carrera de Pedralbes. Para una persona que era la primera vez que corría en un bólido era una locura. De hecho Julio ya nunca pudo dejar de competir .
En Venezuela competían una media de 40 carreras de 500 Km todos los años. En el blog Pasion a la velocidad y motores podéis ver y comprobar lo que fue "La época Dorada del Automovilismo en Venezuela". Buscar a Octavio Estrada en la Web y veréis todo lo que sabe de este tema.
En aquella época los pilotos se prestaban un vehículo para competir. Imáginate como quedaba el automóvil después de 500 Km en ruta. En ocasiones, lo hizo Juan Vené, se paraban a auxiliar a sus compañeros sin importarles perder la posición que llevaban en ese momento. Si entráis en el Blog "El infierno Verde" podéis leer el bello artículo que hizo Orroe (José Tellaetxe, " Algo interesante para conversar".
El comopañerismo entre pilotos en aquella época si que parecía un relato en vez de lo que ocurre ahora con la competición.
Por cierto me interesa la información que tiene de la fiscalía sobre el atropello. Hoy mismo he hablado con un sobrino segundo de Julio y no tenía ese dato.
La historia es de los años 40-50 y en aquella época no se consideraban las cosas como ahora. Cuando termine mi investigación estoy seguro que el relato será apasionante ya que hay muchas cosas interesantes por contar.
Saludos a todos
Añadido el: 06/04/2011 - 16:36
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#41
Amigo arturogpola e indiscutiblemente AmigoFlavio:

Pese a mis años y formación universitaria, no tengo la costumbre de guardar recuerdos muy precisos de los hechos pasados. Los tomo como vienen en momentos como en el presente, se generan en artículos como el presente y las polemicas posteriores, nos hacen conocer la vida de personajes que estuvieron vinculados a la F1 en sus comienzos.

Naturalmente los españores y los venezolanos tendrán muchos mas conocimientos de la vida de este personaje que en vida se llamó "Julio Gonzáles-Pola" al que comprendo en el contexto del espacio/tiempo en que le toco vivir y con los medios económicos que se lo permitieron. Los avatares de la vida, cuando se presentan sin intención, son eso "Circunstancias Desafortunadas" que nadie quiere pero que se presentan ...

Yo entiendo que el AmigoFlavio no ha querido ni así aparece en su artículo, pintar mal al personaje de la historia, solamente lo ha retratado con sus aspectos positivos y negativos que lo acompañaron en la vida y mas bien lo ha hecho respetando la verdad de los hechos sin juzgamientos y asimismo entiendo que nuestro amigo "arturogpola", pretenda reivindicar el nombre de su antepasado.

Nosotros, los que estamos fuera de los dos paices de origen, lo tomamos como una historia sin apasionamientos, por nuestra natural indiferencia ante los hechos. Tanto el artículo como la aclaración, me han parecido interesantes y nos han instruido sobre la vida de tan interesante personaje.

Saludos desde Lima/Perú
Añadido el: 06/04/2011 - 16:27
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#40
Vamos ke mató a un ciclista pero no es asesinato ni homicidio.......Bueno,yo una vez meti mi coche dentro de una rotonda,venia de fiesta y iba algo bebido,llego la guardia civil y me hicieron soplar...el resultado fueron 6 meses de carcel,y eso que fui yo solo,no le di a nadie ni por supuesto mate a nadie...por eso me parece injusto el favorcito que le hicieron a este tio que como yo cometio una imprudencia,con la unica diferencia q yo no mate a nadie.Preguntarle ala familia del ciclista muerto a ver ellos que opinan.
Añadido el: 06/04/2011 - 16:21
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#39
excelente la historia Amigo Flavio
es pera leer y disfrutar y no para enjuiciar.
Añadido el: 06/04/2011 - 15:20
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